EL FUTURO DE NAVARRA...

Firmado José Javier Echeverría Barbarin

Qué valor tiene hacer predicciones si una vez se cumplen nadie reconoce nuestro olfato para anticiparnos a los acontecimientos… Que merito tiene decir quien será el nuevo presidente de Navarra, si lo hacemos el mismo día de la investidura. Tan acostumbrados estamos a ilusionistas que meten una carta en un sobre, que si hoy escribiera quien será el sustituto de Yolanda Barcina, todos pensareis que solo es un truco de magia cuando Alberto Catalán, en su primera rueda de prensa como Presidente, lea su nombre, tras romper el precinto de mi misiva.

¿Pero cómo es posible que quien resultó perdedor, hace menos de un año, del Congreso de UPN, tenga serías opciones de conseguir el cetro de mando de la Comunidad Foral, antes de los próximos sanfermines? Yo lo resumiría, por la consolidación de la “Doctrina Urralburu”. Tesis consistente en que mientras los “nacionalistas” se presenten ante los navarros como una única opción, dejando de lado su diferente orientación socioeconómica, ningún “navarrista” cuestionará alianzas aparentemente enfrentadas entre UPN-PSN. ¡Que vienen los vascos! es su coartada.

Pero esta visión frentistas, en el modelo territorial, que no en el social, no permitiría por si sola dar la presidencia a Alberto Catalán. Ha sido necesaria la confluencia de otra serie de circunstancias político-personales dentro y fuera de nuestra Comunidad para que Miguel Sanz vea reinar a su “legítimo heredero”.

El primer factor es el perfil político como “Gobernadora” de Yolanda Barcina. Con evidentes cualidades para la gestión unipersonal jerarquizada, pero con ciertas limitaciones para buscar, encontrar y mantener alianzas plurales y paritarias. No habiendo sido capaz de satisfacer las “necesidades” de su compañero de viaje, Roberto Jiménez. Exigencias baratas en lo ideológico, inasumibles desde la concepción del Poder que tiene la actual Presidenta: Piramidal y escalonado.

Este desencuentro personal entre dos líderes anti-nacionalistas (cemento que une sus supuestas diferencias ideológicas) fracciona la mayoría llamada “de la estabilidad”. Estabilidad aritmética falsamente generadora de riqueza, tantas veces añorada por la patronal y por el sindicalismo pactista. Ruptura que pone en evidencia las dificultades de la Presidenta para compartir el poder, como para el líder de la oposición sobrevivir lejos de él.

Pero las circunstancias cambian y a día de hoy podemos afirmar que pocas veces ha estado Roberto Jiménez tan cerca de la Presidencia del Gobierno de Navarra, como cuando ha sido golpeado en la cabeza por la manzana de las declaraciones de la dimisionada exdirectora de Hacienda. Cuya locuacidad hubiera tenido mayor consideración si ante el primer requerimiento de supuesto trato de favor por parte de su Jefa directa, la Consejera Goicoechea, Idoia Nieves hubiera desobedecido, denunciado y renunciado, por ese orden y de forma inmediata.

Es en ese momento gravitatorio cuando se le enciende la bombilla al Rey Sol del “psocialismo” navarro y, envalentonado ante la debilidad de su Jefe, se decide a llamarle y pedirle el visto bueno para acceder a la Presidencia del Gobierno Navarro. Aunque para ello deba aceptar los votos de su demonio personal, los nuevos batasunos.

Sin necesidad de recurrir a la doctrina constitucional de la “desconexión de la antijuridicidad” con la que se matiza la teoría de “Los Frutos Podridos del Árbol Envenenado”, recibe por respuesta, desde la calle Ferraz: “Para lo que me queda en el convento…, puedes hacer tus necesidades donde, cuando y con quien quieras”. Y no estando claro quién sustituirá en las próximas elecciones estatales a Rubalcaba, nadie se atreve a impedir la baza que desde Navarra se da a la “caverna mediática”.

Una vez anunciada públicamente la próxima presentación de una moción de censura, que desemboque en un adelanto electoral foral, aprovechado los próximos comicios europeos, en la creencia de que cualquier tiempo pasado fue peor para el resto de Grupos Políticos de la Oposición, ésta tiene todas las garantías de salir adelante. Lo que nos lleva a preguntarnos cuál será la actitud de nuestra Mari Antonieta, camino de la guillotina parlamentaria.

Sin tener claro que sería más digno, si aun podemos hablar de dignidad después de las investigaciones de las dietas por las “reuniones” de Caja Navarra, Yolanda Barcina tiene en sus manos la decisión de como terminar su carrera política en nuestra Comunidad. Puede irse estando en lo más alto, como Presidenta encargada de disolver la cámara y de convocar las nuevas elecciones, o desde el fondo de una la butaca de parlamentaria, tan “cómoda”, como “igual” a otras muchas butacas.

Parece claro cuál sería la decisión correcta teniendo en cuenta su pasado institucional, pero su decisión vendrá determinada por su futuro más o menos próximo, lejos de Navarra y cerca de Rajoy, con cartera propia en la próxima remodelación ministerial. Pero dicha futura responsabilidad gubernamental tiene un precio, tal como seguro el líder del Partido Popular no habrá dudado en recordar en su reciente llamada telefónica a la que tan agradecida tiene que estar al Oso Camil y a su dibujante Cesar Oroz: ¡Tienes que mandarme la foto del Presidente Roberto Jiménez, elegido con los votos de los parlamentarios de Bildu! A estas alturas de la historia, Yolanda ya ha comprado el marco, no destituyendo a Lourdes Goicoechea como Consejera de Económica y Hacienda.

Quienes cuestionen estas elucubraciones mías lo harán argumentando la actual militancia de nuestra Presidenta en UPN, no reconociendo públicamente lo que todos dan por bueno en la intimidad, esto es que Barcina se quedó con los regionalistas, tras la ruptura, porque los regionalistas se quedaron con el poder. Y una vez éste se haya perdido… “me alegro de haberos conocido”.

Consumado el martirio, y convocadas las elecciones forales anticipadas, la Presidenta “destronada” hará público su abandono de la política activa, a la espera de ser llamada al Reino de los Cielos, donde se sentará a la derecha del Padre. Dejando de esta manera el camino libre para que el protagonista de nuestra calenturienta premonición, Alberto Catalán de un paso adelante, de entre la filas regionalistas, mientras cientos de “pedros” reniegan, no tres, sino trescientas veces de su predecesora.

Proclamados los diferentes candidatos, es el momento que el mago distraiga la atención del inocente público, sugestionando sus estímulos con ideas y conflictos éticos, económicos o nacionales que le son ajenos, mientras saca de su ancha manga la carta previamente seleccionada… Presidencia para Alberto Catalán de UPN, con Vicepresidencia para Roberto Jiménez del PSN. El PP contento y el resto de Grupos que apoyaron la Moción de Censura contra Yolanda Barcina, preguntándose donde ésta la trampa.

POST DATA: Pido perdón por desvelaros el truco, pero es que después de trabajar detrás del escenario, he llegado a la conclusión de que no me gusta la magia. Dejando constancia, eso sí, de mi afecto personal, que no ideológico, a los protagonistas principales de esta absurda historieta.

 

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