OSASUNA: LO IMPORTANTE ES EL CAMINO.

Las personas a las que les gusta viajar nos han contado que lo importante no es tanto el destino, como disfrutar del camino. Así, cada temporada la afición rojilla se carga a la espalda la mochila sin saber muy bien donde nos llevara, cual capitán de la expedición, nuestro querido Osasuna. Por suerte o por desgracia la orografía que nos rodea está llena de peligrosos acantilados y de inaccesibles cumbres que observamos desde el empedrado camino con razonable respeto y sana envidia.

Escarmentados con traumáticos extravíos, nos conformamos con que nos traigan de nuevo a casa, para poder iniciar una nueva andadura la próxima campaña. Después de vaciar de pan y vino el zurrón y llenar el corazón del bellas imágenes y emociones diversas.

Como si de nuestra madre se tratase, la Directiva de Osasuna nos aconseja que no abandonemos, en nuestra marcha, el centro del camino, lejos de los peligrosos precipicios y de las embriagadoras montañas. Olvidando que la monotonía mato al caminante. Si en anteriores ocasiones lo que nos dificultaba conciliar el sueño, antes de iniciar una dura jornada de marcha, era el miedo a despeñarnos, habrá que reconocer que al tramo final de esta excursión le ha faltado ilusión.

Anestesiados al encontrar antes de lo esperado el camino de vuelta, nadie nos ha animado a intentar subir esa montaña situada junto al sendero. Ni siquiera el desgaste de tan inusual sobreesfuerzo, que pudiera perjudicarnos en próximas salidas, justifica la absoluta falta de campañas públicas o privadas, no ya por alcanzar la cima, sino como estímulo y celebración por intentarlo. Desaprovechando, con esta pasividad, la oportunidad de que todos los que en algún momento hemos tenido que tirar de la cuerda, llagándonos las manos y el alma, para evitar que nuestro guía, Osasuna, cayera al fondo del barranco, disfrutáramos del esfuerzo colectivo por lo contrario.

Si la salvación con semanas de antelación no nos motiva a acudir a la Plaza del Castillo para celebrarlo, ni la posibilidad de jugar en Europa la próxima temporada moviliza al aficionado a llenar el Sadar o a realizar un desplazamiento masivo fuera de nuestra Comunidad Foral, algo se ha hecho mal. Y no hace falta pensar mucho para encontrar a los responsables de que desde el punto de vista de la calle, la Europa League haya estado tan alejada de nuestros corazones como ausentes han estado las banderas rojas y azules de nuestros balcones. No son otros quienes, sin necesidad, han distraído esos objetivos deportivos con extemporáneas renovaciones presidenciales. Aquellos, que sin ir más lejos, anticiparon que no habría presencia oficial de jugadores de la primera plantilla en lo alto del quiosco, aunque la plaza estuviera llena de camisetas rojas y bufandas al aire.

Llegada la despedida, con la mente puesta ya en la próxima salida, sólo queda agradecer el esfuerzo de toda la plantilla rojilla por hacernos disfrutar y padecer, sentir en definitiva, cada paso que hemos dado a vuestro lado en este largo caminar que es Osasuna.