EL SADAR FUE INJUSTO CON MESSI.

Fdo.: José Javier Echeverría Barbarin, Rojo por encima y a pesar de todo.

Siempre se ha dicho, y los navarro-madridistas con algo de razón, que el Barcelona jugaba en Pamplona como en casa; que el Sadar nunca había sido la olla a presión en la que se convierte cuando viene el Real Madrid; y que las lanzas de la afición rojilla para algunos jugadores blancos, se convertían en palmas para los azulgranas.

Conductas tan injustas desde el punto de vista del desigual trato deportivo que Osasuna ha recibido de uno y otro Club, al menos en la historia reciente, como comprensibles desde nuestra conciencia geo-política, periférica y foral, más cercana al independentismo mediterráneo que al centralismos castellano.

Sin embargo, este principio de año, con el emparejamiento de la Copa , las cosas han cambiado. Y todo, supuestamente, por unas décimas de fiebre y un poco de dolor de tripas. Así, todos los medios de comunicación, tanto de prensa, radio y televisión, catalanes y madrileños, destacaban en sus crónicas la beligerancia con la que fue tratado Lionel Messi, desde el mismo momento en que saltaba al terreno de juego del Sadar. Con calificativos y expresiones irrepetibles en este escrito.

A diferencia de lo que ocurrió con los insultos dirigidos contra la actual pareja de Piqué, procedentes de una parte muy concreta de la grada, recriminados con buen criterio por el resto de la afición osasunista, las descalificaciones hacia uno de los mejores jugadores del mundo, del que desconocemos haya hecho desprecio alguno hacia Osasuna, si bien no fueron unánimes, si que fueron generalizadas por parte de todas las zonas del estadio.

¿A que se debe pues esta metamorfosis? ¿Dónde esta la causa de esta transformación? ¿Tiene alguien la responsabilidad de dicho cambio?

Sin dejar de pasar por alto que existen entre los abonados de Osasuna más madridistas de los que creemos, no únicamente el Sr. Izco, los cuales solo se dejan ver en las grandes, y últimamente, escasas ocasiones en las que el Real Madrid consigue algún título o, lo que viene a coincidir, que el F.C. Barcelona no lo gana. El hecho de que las iras de algunos, demasiados diría yo, se hayan focalizado en un jugador en especial y en un momento concreto, no justificado ni en la conducta de ese jugador, intachable, ni en la coyuntura deportiva, conseguir pasar una eliminatoria de copa resuelta en la ida, tiene como única explicación “la torpeza de cojones” del actual Presidente de Osasuna.

Así, los que acudimos este jueves al Sadar, a pesar de la niebla, pudimos observar con tristeza la pobre asistencia al partido de vuelta contra el F.C. Barcelona (no llegó a 13.000 espectadores). Lamentándonos de la oportunidad económica de haber hecho una gran taquilla y de la ocasión deportiva de haber disfrutado de una noche mágica, histórica, con unas gradas llenas y una eliminatoria sin decidir.

El Sr. Izco, al no facilitar el cambio en el orden de los partidos, apostó con dinero ajeno a favor de que “el club rojillo” pasaría la eliminatoria, o al menos que esta no quedaría resuelta en el Nou Camp y perdió, bueno, perdimos todos. Y, consciente de su cagada, busco un chivo expiatorio con quien tapar su error: Messi, intentando que los gritos de la grada contra su presidencia buscaran otro objetivo. Y lo consiguió, tal como lamentan en Barcelona y celebran en Madrid.

Perdida esa oportunidad por la que tanto suspiran otros clubes modestos, como Osasuna, sólo nos queda esperar que “el dolor de huevos” del Sr. Izco no tenga repercusiones negativas en el futuro, cuando los intereses de Osasuna estén en las botas de Lionel Messi y al ser conciente de que nuestros genitales masculinos están en sus inocentes manos, decida apretar, fuerte, muy fuerte, como el sabe y puede.

 

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