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INCINERACIONES LAICAS, POR FAVOR. ES MI DERECHO.

Firmado: José Javier Echeverría Barbarin. Un creyente...., en el ser humano

“El Vaticano invita a los fieles a evangelizar las incineraciones” , CORRECTO. Incluso diría más, COHERENTE. Coherente con la vocación “apostólica” de la Iglesia Católica Romana, para la cual ningún aspecto de la vida terrenal debe escapar, si es posible, de su influencia transcendente. De ahí que aconseje la presencia de un sacerdote al introducir el cadáver al incinerador, con el objeto de celebrar un rito similar a la bendición del féretro antes del entierro. Nada que objetar.

Bueno, antes nos deberían aclarar en que va a consistir esa presencia de un sacerdote en las incineraciones. Me parece bien, si lo que se pretende por parte del Vaticano es que todos los Católicos que lo deseen, y sí así lo manifiestan antes de morir, puedan optar por ser incinerados, sin que ello suponga renunciar a los ritos religiosos propios de la inhumación, modo tradicional cristiano “de dar el paso a otra vida mejor”.

Ya no estaré tan de acuerdo con ese llamamiento del Vaticano a la evangelización de las incineraciones, si lo que pretende es dotar a la presencia del sacerdote en ese último momento un carácter general y permanente. Donde sea necesario, si no eres creyente, manifestar expresamente, con la esperanza de que tus allegados respeten tus póstumas voluntades, la no realización de rito religioso alguno. Como hasta hora viene ocurriendo con las inhumaciones.

Y, en la medida que ya he tenido la triste oportunidad de acudir a una incineración en la que se produjo la presencia de un sacerdote, no encuentro otra explicación a la mencionada “invitación” del Vaticano que la de poner fin a ese reducto de laicismo, ¡ateismo! dirán los más fundamentalistas, de aquellos que hemos encontrado en la incineración una opción que nos permita ser, una vez hayamos muerto, coherentes con nuestras creencias apartadas del pensamiento religioso único.

Si ya es difícil competir con el protocolo desarrollado y perfeccionado a lo largo de los siglos por las diferentes Religiones, del que los no creyentes nos hemos visto desposeídos a lo largo de la historia por la persecución que de los mismos se ha hecho por las doctrinas dominantes; más difícil todavía resulta que se respete el derecho constitucionalmente reconocido de no tener que ser obligado a declarar sobre tu ideología, religión o creencias , cuando se establecen, como regla general los rituales cristianos en los enterramientos. Estando obligado a tener que manifestar públicamente tu disconformidad, por no decir tu oposición, para que se respete tu voluntad, una vez hayas muerto, de no participar en este tipo de actos religiosos.

Por todo ello, y para que no se me acuse de “ateo quema iglesias”, no me opondré a que se de la opción a aquellos que elijan la incineración frente a la inhumación de que en ese último momento exista la posibilidad de que un ministro católico, o de cualquier otra confesión religiosa, lleve a cabo los ritos que el difunto profeso en vida. Pero me reconocerán que es de justicia que por parte de las Instituciones Públicas que gestionan los hornos crematorios, aquí el Ayuntamiento de Pamplona, se disponga de un protocolo que facilite a los familiares una alternativa digna al adiós a su ser querido. Evitando que la única alternativa al ritual católico sea el silencio, ocasionalmente roto por los llantos de sus allegados.

POSDATA: Por lo que respecta a la otra invitación del Vaticano, de no guardar las cenizas en casa, que le pregunten a la actual Junta Directiva de Osasuna porqué ya no podemos cantar aquello de “osasunistas hasta la muerte”.

 

 

 

 

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