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DERECHO A UNA MUERTE DIGNA

 La Vida es el Primer Derecho, es el Derecho Fundamental. Sin el Derecho a la Vida , dicen, no hay posibilidad de ejercer ninguno de los otros Derechos reconocidos a los seres humanos. Sin Vida no hay más Derechos...

Si la “VIDA” y el “DERECHO” son conceptos tan íntimamente unidos, ¿por qué quienes, como yo, nos dedicamos al “derecho” nos diferenciamos, a la hora de ejercer nuestra profesión, de quienes se dedican a la “vida”, o a salvarlas, como es el caso de los médicos? A pesar de que los abogados y los médicos nos preparamos con igual dedicación para mejorar el futuro de nuestros clientes y pacientes, respectivamente, existe un aspecto que nos diferencia a unos profesionales de otros.

Ambos, abogados y médicos, intentamos explicar a los profanos, con mejor o peor suerte, cual es su situación, las medidas que se pueden tomar y su previsible resultado. El que consigamos que se nos entienda depende más de nuestra accesibilidad que de nuestra oratoria. Pero, mientras que los abogados dejamos que sean los clientes quienes tomen la decisión, a ellos corresponde la última palabra. Los médicos deciden por todos, sin tener en cuenta la opinión de sus pacientes o de sus allegados. De estos últimos, si el enfermo ya no está capacitado para manifestar cual es su voluntad.

Los “Doctores” preguntan la opinión de sus pacientes para luego no escucharles, plantean alternativas que sólo admiten una solución y, lo que a mi más me preocupa, te prometen que no habrá sufrimiento y te mienten.

Hoy en día, sólo existirá un reconocimiento pleno del Derecho a la Vida , cuando se incluya entre los Derechos Fundamentales del Ser Humano el Derecho a la Muerte , esto es, el Derecho a una Muerte Digna. Y una vez que este Derecho a morir dignamente este reconocido, sólo podremos ejercerlo plenamente el día en que los médicos actúen como los abogados, dejando a sus pacientes decidir sobre su futuro. Ejerciendo su Derecho a la Vida eligiendo como quieren morir. No imponiendo su criterio sobre la vida o la muerte a los demás.

Postdata: Esta reflexión de carácter general, fruto de la experiencia personal reciente, no pretende meter en el mismo saco a todas las personas que han rodeado a mi padre en sus últimos días. Cada uno de ellos sabrá, bajo su conciencia, cual ha sido su conducta. Por eso, a todos aquellos que priorizaron el bienestar de Francisco Javier sobre cualquier otra cosa, en nombre de mi familia, GRACIAS, MUCHAS GRACIAS. Mención especial para todo el personal de la Residencia Landazabal de Burlada.

 

 

 

 

 

 

 

 

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