OSASUNA: EUROPA PUEDE ESPERAR

Fdo.: José Javier Echeverría Barbarin

Basta ocupar un par de semanas los primeros puestos de Primera División para que todos nos volvamos locos y empecemos a pensar en clasificarnos para jugar la Copa de la UEFA o la Liga de Campeones la próxima temporada. Olvidándonos, como si de una mala pesadilla se tratase, de quienes somos y de donde venimos.

Al iniciarse esta temporada, como en las últimas desde nuestro regreso a la Liga de las Estrellas, todos teníamos claro que el principal objetivo de Osasuna era lograr la permanencia. Con la única variante de que ésta debía lograse lo antes posible, sin tener que pasar los padecimientos de campañas anteriores, en las que el fantasma del descenso rondaba nuestras cabezas durante toda la temporada. Ahora bien, como parece ser que el objetivo antes mencionado puede conseguirse relativamente pronto, desde el entorno rojillo se viene soñando con la posibilidad de jugar en Europa la próxima temporada.

Sin intención de convertirme en un aguafiestas, si creo oportuno la necesidad de abrir un debate en el seno de la familia rojilla, de la que excluyo aquellos osasunistas del éxito que no dudan en dar la espalda a nuestro equipo en los malos momentos, acerca de la conveniencia de que Osasuna, en tanto en cuanto sigamos teniendo la situación económica que tenemos actualmente, y que la vigente Junta Directiva no ha resuelto sino que exclusivamente ha conseguido una moratoria, juegue competiciones europeas la próxima temporada.

Experiencias recientes están demostrando la negativa repercusión que está teniendo para equipos económica y deportivamente más fuertes que Osasuna en el ámbito de la Liga nacional, compatibilizar ésta con la Liga de Campeones. Hundiendo en los últimos puesto de la clasificación a equipos como Celta o Real Sociedad más cuanto más avanzan en aventura europea.

Por muy bonito que pueda parecer jugar en Europa, no hay competición que se pueda comparar, ni desde el punto de vista deportivo ni desde el punto de vista del aficionado, que garantizarse jugar todas las semanas contra los mejores equipos de mundo, los cuales se encuentran en la Primera División española. Nada, ni siquiera jugar la Final de la Champions , vale la pena si ello lleva aparejado poner en peligro la permanencia de Osasuna entre los Grandes del fútbol estatal. Y si no, que se lo pregunten a los aficionados del Alavés.

Entonces, ¿podrá Osasuna aspirar alguna vez a meterse en las competiciones Europeas?. La respuesta debe ser que sí. Pero para ello se deben dar dos premisas: Una, que la situación económica del Club sea lo suficientemente saneada como para soportar un no deseado descenso de Osasuna a Segunda División, sin que ello suponga la quiebra económica y la consiguiente desaparición como Institución, cosa que fácilmente se produciría si el descenso se produjese en la actualidad, donde desaparecería el colchón institucional que ahora tenemos, entre otras cosas por el “glamur” que representa actualmente para los políticos navarros el palco del Sadar.

La segunda de las premisas que planteo como necesaria para que Osasuna pueda al menos plantearse el objetivo de jugar en Europa, es que dispongamos de una plantilla lo suficientemente amplia y competitiva como para afrontar tres competiciones en una misma temporada. Y dado que si queremos conseguir la primera premisa, el saneamiento económico, esta segunda pasa necesariamente por la cantera. A la que difícilmente se le van a dar oportunidades si siempre nos estamos jugando algo importante, bien la permanencia bien la clasificación para Europa.

Por todo ello, entiendo que, a pesar de lo cerca que lo podamos ver en la clasificación actual, para Osasuna jugar en Europa debe estar tan lejos de nuestras mentes como próximo el recuerdo a nuestros años en Segunda División.

Y si en estos momentos de euforia fuéramos capaces todos, Junta Directiva, entrenador, jugadores y osasunistas, que “Europa puede esperar”, estaríamos más cerca de hacer realidad ese sueño. Porque como parece ser, no tanto por la clasificación, como por la solidez del equipo, la permanencia se puede alcanzar este año con una importante antelación, esta situación debería ser utilizada por el Club, no para plantearse un objetivo más elevado, sino para dar oportunidades a aquellos jugadores de cantera que difícilmente tendrán esta posibilidad si se van planteando nuevos objetivos deportivos una vez alcanzados los originariamente establecidos. Apuesta ésta que no sólo incrementará el valor deportivo del Club, sino que bien utilizado éste, puede facilitarnos una salida más rápida a nuestras penurias económicas.

Marcarse la permanencia como objetivo exclusivo de la temporada, renunciando de antemano a clasificarnos para Europa, nos permitiría como beneficios adicionales una mayor apuesta por progresar en la “Copa del Rey”, donde los futuros emparejamientos pueden ser, seguro, más atractivos que cualquiera de los equipos que nos pudieran tocar en una competición tan devaluada actualmente como es la UEFA. Como poder permitirnos el lujo de hacer “favores” a otros equipos, que siempre pueden venir bien en el futuro, como renunciar a los puntos que Osasuna sacará en los despachos, por un error burocrático en el partido contra el Santander. Ejemplos de ello los tenemos en nuestro pasado reciente: negativo, la faena que le hicimos al Eibar; positivo, el agradecimiento eterno que debemos tener a la Real Sociedad.

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