Respuesta de un analfabeto funcional

Fdo.: José Javier Echeverría Barbarin. Un torpe contador de sentimientos .

Queridas Silvia y Amaia, inspectoras de Sanidad Lingüística:

Quiero aprovechar esta carta para agradeceros las molestias que os habéis tomado en leer mi escrito “no llores por mi Osasuna” y bolígrafo rojo en mano buscar y capturar las abundantes faltas de ortografía que el mismo contiene.

Pocas veces un mismo escrito va a hacer feliz a tantas personas. A mis enemigos por razones obvias. A mis amigos, porque les ha servido de excusa para despertarme el día 7 de julio, sabiendo que me había acostado tarde, y preguntarme ¿de qué van estas toca pelotas? (¿Se escribe así?). A un servidor, porque me encanta que hablen de mí, incluso cuando lo hacen para criticarme, el caso es que hablen; Y a vosotras, porque difícilmente vais a ser capaces de escribir nada publicable si tenéis como pasatiempo buscar y capturar las faltas de ortografía de los escritos de los demás.

Dicho esto sin acritud, tengo que reconocer mi analfabetismo funcional propio de un ciudadano de a pie. Pues, en contra de lo que vosotros afirmáis, haber sido concejal en el Ayuntamiento de Pamplona no te garantiza saber leer y escribir conforme establece la Real Academia Española de la Lengua. Ni éste es un requisito para ostentar tan alta representación. Pero todo podría plantearse.

Podría intentar excusarme de tanta ignorancia contenida en un corto escrito alegando en mi defensa que lo escribí con prisa, que el corrector del ordenador no es infalible, que los del Diario me las podían haber subsanado, o que tuve una infancia muy dura y tuve que dejar los estudios de muy joven para trabajar y ayudar a mi pobre familia. Pero no serían sino excusas o mentiras de un ser inculto e ignorante, que por no saber no sabe si el pronombre “mí” lleva o no tilde.

Tampoco quiero hacer proselitismo de la falta de ortografía. Todo lo contrario, desde aquí mi más sincera admiración a quien es capaz de utilizar palabras como “engendros lingüísticos”, “deformidad” o “corrupciones ortográficas”, y hacerlo sin incurrir al escribirlas en ninguna falta de ortografía. Palabras que difícilmente aparecerán en mis textos, no por malsonantes y feas, sino porque no sabría cómo escribirlas.

Como ya debo ir terminando, a la espera de proporcionaros con este escrito, un nuevo pasatiempo para vuestro irrefrenable impulso de cazar faltas de ortografía, quiero pedir disculpas a todos aquellos lectores de mí articulo de opinión “no llores por mí: Osasuna”, por las más de diez faltas de ortografía que en él se podían encontrar y por no asumir mi responsabilidad con el idioma español, como comunicador y persona a la que mil navarros (o más) habrán leído. A algunos de los cuales mis escritos han hecho llorar, a pesar de despreciar las tildes en favor de compartir emociones.

Post data: Amigas Silvia y Amaia, como agradecimiento a vuestro ofrecimiento de corregirme gratuitamente los textos que yo pueda escribir en el futuro, os daré, también gratis, un consejo: cuando vayáis a leer un escrito mío, hacedlo con el corazón y no con un bolígrafo rojo en la mano, al menos intentarlo.